Las intensas precipitaciones y desbordes dejaron bajo el barro el trabajo de miles de familias campesinas. Autoridades regionales advierten que el impacto económico compromete el sustento de los trabajadores rurales para las próximas temporadas.
El panorama en nuestras comunas rurales es desolador y el problema de fondo es mucho más grave que la pérdida de la fruta actual. Tal como advierten los propios afectados en los reportes de El Tipógrafo, el daño es estructural y señalaron que "perdimos la producción que viene para el año siguiente". La fuerza de los caudales arrancó de cuajo las plantaciones, destruyó los sistemas de riego y tapó con barro hectáreas de tierra productiva que quedará inutilizable para la próxima siembra.
La voz de las autoridades
Frente a esta emergencia, las autoridades de la zona han salido a exigir que el Gobierno suelte los recursos de manera inmediata, sin la burocracia de siempre.
El gobernador regional de O'Higgins, Pablo Silva Maya, fue enfático en la necesidad de un despliegue rápido y directo. "La magnitud del desastre en nuestras zonas rurales es incalculable. No estamos hablando solo de cifras y hectáreas, sino de familias que lo perdieron absolutamente todo. Desde el Gobierno Regional estamos movilizando los fondos de emergencia que tenemos a disposición, pero necesitamos que el nivel central entienda la urgencia y decrete las ayudas directas para nuestra gente", remarcó.
Por su parte, la senadora Alejandra Sepúlveda, integrante de la Comisión de Agricultura de la Cámara Alta, levantó la alerta sobre el impacto a mediano plazo que sufrirá la economía de nuestras comunas. "Aquí hay un daño profundo a la matriz productiva. Cuando un pequeño agricultor ve sus huertos bajo el agua, no solo pierde la venta de esta temporada, pierde el capital para sobrevivir los próximos años. Necesitamos urgente la intervención del Estado, con subsidios de retención de mano de obra y créditos blandos de Indap sin letra chica para nuestros campesinos", advirtió la parlamentaria.
El Gobierno del Presidente Kast no puede reaccionar con la lentitud de siempre frente al mundo rural. Si de verdad quieren defender la identidad y la economía de O'Higgins, deben garantizar que los subsidios lleguen directamente a la base trabajadora y a las familias campesinas, no que se queden atrapados en los bancos o en los grandes gremios.

