El pacto Kast-Milei que amenaza el agua: reactivan polémico tratado minero que pone en jaque a nuestros glaciares

Share

Los mandatarios de Chile y Argentina decidieron desempolvar un acuerdo de 1997 que borra las fronteras para facilitar la gran minería. Científicos y comunidades advierten que la medida entregará las reservas estratégicas de agua al capital extranjero.

De acuerdo con un contundente reportaje de El Ciudadano, los gobiernos de José Antonio Kast en Chile y Javier Milei en Argentina han decidido reactivar el Tratado de Integración y Complementación Minera, un documento firmado en 1997 que llevaba años congelado. Tras una reciente cumbre en Buenos Aires, las autoridades de ambos países acordaron acelerar este mecanismo que, en la práctica, borra los límites fronterizos en la alta cordillera para que las gigantes transnacionales operen a sus anchas.

El "Nuevo Pascua Lama" y la amenaza al agua

La ciencia es tajante, en Chile más del 70% de la población se abastece de agua proveniente de la cordillera. En tiempos de crisis climática, el ambiente periglaciar es nuestra verdadera "cuenta de ahorro" hídrica.

Sin embargo, el pacto Kast-Milei busca allanar el camino para megaproyectos en estas zonas críticas. El informe alerta sobre el avance del "Distrito Vicuña", un gigantesco complejo de oro y cobre en la frontera norte operado por firmas canadienses y australianas. Las organizaciones socioambientales ya lo bautizaron como el "nuevo Pascua Lama", recordando aquel desastroso proyecto binacional que destruyó ecosistemas y fue frenado únicamente por la organización popular.

La excavación en estas alturas remueve rocas que, al contacto con el oxígeno, generan drenajes ácidos que terminan envenenando los ríos aguas abajo. Todo esto, bajo la mirada cómplice de autoridades dispuestas a flexibilizar la Ley de Glaciares con tal de atraer inversión.

Nuestra cordillera no es zona de sacrificio

Nos parece inaceptable que la sintonía ideológica entre Kast y Milei se traduzca en entregar nuestra soberanía ambiental a las multinacionales. El "desarrollo" que nos venden no sirve de nada si las utilidades se van al extranjero y las comunidades se quedan con los valles secos y contaminados. La defensa del agua es, en esencia, una lucha por la justicia social, porque cuando los ríos se secan, las mineras compran derechos de agua, pero a la familia trabajadora se le corta el suministro.

Noticias recientes

O'Higgins