Un revelador estudio de la Fundación Sol desnuda la cruda realidad del sistema de AFP en Chile. La mitad de quienes jubilaron el último año sacó menos de $86.000 mensuales con sus propios ahorros. En este sentido, ¿es viable seguir defendiendo un modelo que condena a la miseria a las personas mayores?
En un contundente reportaje de El Ciudadano, se revisó y analizó el reciente estudio "Pensiones sin Seguridad Social: ¿Cómo se calcula el monto de las pensiones en Chile?" elaborado por la Fundación Sol, expone una verdad que golpea duro en las familias de esfuerzo: acumular $100 millones en tu cuenta de AFP ya no es garantía de absolutamente nada. De hecho, ni siquiera te asegura alcanzar una pensión equivalente al sueldo mínimo actual ($553.553).
Trabajar toda la vida para ser pobre
Los datos obtenidos vía Ley de Transparencia son desoladores. De las 150 mil personas que se jubilaron el último año, la mitad logró autofinanciar (únicamente con sus ahorros y sin los bonos del Estado) una pensión que no supera los $86.000 mensuales.
El estudio destaca que quienes cotizaron entre 35 y 40 años, es decir, una vida laboral completa, apenas logran una mediana de pensión de $290.000. Esto significa que el sistema privado solo ofrece una tasa de reemplazo del 29%. En otras palabras, trabajas 40 años para terminar ganando menos de la tercera parte de tu sueldo.
La situación es aún más dramática para las mujeres. La brecha de género es castigadora: un hombre con $100 millones obtiene una pensión máxima cercana a los $465 mil, mientras que una mujer, con exactamente el mismo ahorro, apenas supera los $412 mil.
El verdadero "sistema de reparto"
El economista Marco Kremerman advirtió sobre la caída libre en la rentabilidad de estos fondos de inversión. Si en los años 80 las AFP rentaban un 12%, en lo que va de esta década apenas suman un 0,2%.
Sin embargo, el dato más revelador del estudio es cómo las administradoras privadas han convertido a Chile en un "sistema de reparto encubierto" financiado por todos nosotros. De cada 100 pesos que se gastan en pagar pensiones en el país, casi 87 pesos los pone el Estado a través de subsidios y la PGU, mientras que las AFP y aseguradoras (que manejan miles de millones de dólares) aportan menos de 13 pesos.
Exigir un sistema de seguridad social solidario, ético y que entregue certezas, no es un capricho ideológico. Esto constituye un mínimo respeto que como país le debemos a quienes entregaron su vida construyendo este Chile.

