Lula y Flávio Bolsonaro van a segunda vuelta, pero la derecha ya conquistó más del 60% del Senado y blindó la Cámara. Expertos advierten que el Congreso será un cerrojo contra las transformaciones populares.
Las elecciones en Brasil dejaron un escenario de alta polarización y un drástico vuelco legislativo. Según los cómputos oficiales del Tribunal Superior Eleitoral (TSE), la primera vuelta presidencial forzó un reñido balotaje para el 25 de octubre tras la ventaja de Flávio Bolsonaro (47,03%) sobre el actual mandatario Luiz Inácio Lula da Silva (45,16%). Sin embargo, la gran victoria de la ultraderecha se concretó en el Parlamento con más del 60% del Senado.
En el poder legislativo brasileño se renuevan 54 de los 81 escaños del Senado, el Partido Liberal (PL) y sus aliados del bloque conservador barrieron en las urnas, asegurando más de 50 plazas en la Cámara Alta y superando los 300 diputados en la Cámara Baja de un total de 513.
El vuelco parlamentario en las elecciones en Brasil
Este dominio aplastante redefine la gobernabilidad del gigante sudamericano. Analistas del Instituto de Ciencia Política de la Universidad de São Paulo (USP) advirtieron la profundidad del fenómeno:
“El resultado parlamentario consolida el Congreso más conservador desde el retorno a la democracia en 1985. Aunque Lula remonte en segunda vuelta, el Senado tendrá mayoría suficiente para vetar ministros, frenar juicios políticos al bolsonarismo y bloquear cualquier reforma estructural”, subrayaron los especialistas.
Amenaza al programa social y alerta en Sudamérica
Para el progresismo brasileño, la trinchera parlamentaria amenaza las leyes de protección laboral, los presupuestos sociales y la fiscalización ambiental en la Amazonía. De triunfar el bolsonarismo, tendrá vía libre para acelerar privatizaciones y desregulaciones extractivistas.
El avance legislativo de la ultraderecha en Brasil resuena con fuerza en Chile, donde el gobierno de José Antonio Kast busca consolidar una alianza política e ideológica regional con Trump y los clanes conservadores del continente.
Para Panga Noticias, frenar este avance reaccionario exige redoblar la organización social. La soberanía popular de los trabajadores y los pueblos de América Latina no puede quedar cautiva de mayorías legislativas al servicio de los grandes poderes económicos.

