El equinoccio astronómico marca el inicio formal del ciclo productivo en el valle central. Mientras los huertos y viñas inician su periodo de floración, pequeños agricultores y canalistas del Río Tinguiririca vigilan los caudales de deshielo y se preparan ante el riesgo latente de heladas tardías.
Este martes 22 de septiembre se produjo oficialmente el equinoccio de primavera en el hemisferio sur, dando paso formal a la estación del renacimiento vegetal en el territorio nacional. En el valle de Colchagua, el cambio de ciclo astronómico se hizo sentir desde las primeras horas con un paulatino ascenso térmico, proyectando una tarde templada con intervalos de sol y nubosidad dispersa, con temperaturas que oscilarán entre los 19°C y los 21°C en la capital provincial, de acuerdo con los registros de Meteored Chile.
Más allá del cambio de calendario que desmitifica la ciencia respecto a supuestos cambios energéticos, como detalla la astronomía nacional ante la llegada de la primavera astronómica, para la Provincia de Colchagua el hito representa el punto de partida crítico para la economía campesina y la subsistencia de miles de familias vinculadas a la tierra.
Reactivación vegetativa y el fantasma de las heladas tardías
El aumento de las horas de luz y las temperaturas más benignas desencadenan en estas semanas la brotación, cuaja y floración de especies frutales emblemáticas de la zona, tales como cerezos, ciruelos, durazneros y parronales. No obstante, para los pequeños productores de sectores rurales de San Fernando, como Roma, El Trapiche, Puente Negro y Agua Buena, la primavera temprana viene siempre acompañada de una incertidumbre constante: las temidas heladas tardías.
Durante septiembre y octubre, descensos bruscos de temperatura durante la madrugada pueden quemar los brotes tiernos en cuestión de horas, arruinando temporadas completas de trabajo. A diferencia de las grandes empresas agroexportadoras que cuentan con hélices de viento y sistemas de control de heladas automatizados, la Agricultura Familiar Campesina (AFC) enfrenta este fenómeno con herramientas limitadas, dependiendo de quemas controladas o riego por aspersión rústico, lo que exige una constante vigilancia meteorológica por parte de los servicios del agro.
Caudales del Tinguiririca y el inicio de la temporada de riego
El inicio de la primavera también marca el toque de campana para las organizaciones de regantes y canalistas de la cuenca del Río Tinguiririca. Con el incremento de las temperaturas en la alta cordillera de San Fernando, comienza a generarse el deshielo paulatino de la nieve acumulada durante los temporales del invierno, incrementando gradualmente el caudal que alimenta a la extensa red de canales de distribución del valle.
Organizaciones de usuarios y la Dirección General de Aguas (DGA) inician las coordinaciones para asegurar un reparto equitativo del agua en los marcos partidores, en un escenario donde los regantes menores demandan que se priorice el acceso para el riego de hortalizas y chacras destinadas al consumo local, evitando que las grandes captaciones de agua aguas arriba dejen desprovistos a los pequeños canales comunales.
Empleo de temporada y derechos laborales en el agro
Con el inicio de las labores de raleo, aplicaciones fitosanitarias de primavera y preparación de suelos, el campo colchagüino comienza a reactivar la contratación de trabajadoras y trabajadores agrícolas de temporada. En este sentido, dirigentes sindicales y organizaciones campesinas de la zona han reiterado la necesidad de que la reactivación productiva vaya acompañada de contratos de trabajo formales, condiciones dignas de traslado, provisión de elementos de protección personal frente a la radiación UV y remuneraciones justas que reconozcan el esfuerzo físico que sostiene la riqueza agrícola de la Región de O'Higgins.
La primavera ya se instala en las calles y campos de San Fernando, trayendo consigo la belleza del paisaje florecido, pero sobre todo el recordatorio de que el desarrollo del valle central depende del cuidado del agua, la protección al trabajo campesino y el apoyo constante a quienes producen los alimentos de nuestra mesa.

