Desde este jueves rige el tercer incremento consecutivo en los combustibles, mientras el diésel experimenta un salto de $89. El encarecimiento amenaza con disparar el costo de la vida y el transporte en las familias.
El alza de las bencinas en Chile aplicó este jueves un nuevo y severo golpe a la economía de los hogares. De acuerdo con el informe semanal de la Empresa Nacional del Petróleo (ENAP), los combustibles registraron su tercer reajuste consecutivo, sumando un incremento de $35 por litro para las gasolinas de 93 y 97 octanos, mientras que el petróleo diésel anotó un fuerte salto de $89 por litro.
Con esta nueva variación, las bencinas ya acumulan un aumento de $102,7 por litro en apenas tres semanas, mientras que el diésel acumula una escalada crítica de $214,9 por litro en el mismo lapso, convirtiendo la carga de combustible en una pesada carga para quienes dependen del vehículo para trabajar.
Tercer incremento consecutivo: el alza de las bencinas en Chile
Este escenario responde en parte a presiones externas, luego de que el petróleo internacional superara los 100 dólares por barril debido al recrudecimiento de conflictos bélicos en Medio Oriente. Sin embargo, para la ciudadanía común la explicación macroeconómica pasa a segundo plano frente al encarecimiento diario de la vida, porque llenar un estanque promedio de 45 litros cuesta hoy casi cinco mil pesos más que hace un mes.
Efecto dominó en los precios y la realidad en O'Higgins
El impacto del combustible no se detiene en las estaciones de servicio. El alza de casi $90 en el diésel presiona directamente al transporte público, a los colectiveros y a las cadenas logísticas de distribución. En comunas agrícolas de O'Higgins este sobrecosto repercute de inmediato en el transporte de frutas y verduras, encareciendo las ferias libres y los almacenes de barrio.
Para Panga Noticias, las familias trabajadoras no pueden seguir absorbiendo los costos de las crisis globales sin amortiguación estatal efectiva. Mecanismos como el MEPCO resultan insuficientes cuando los salarios permanecen congelados frente a una inflación que vuelve a golpear el plato de comida popular.

