Con una desocupación del 9,4% y un subempleo del 15,8%, miles de titulados sufren la falta de oportunidades laborales. En O'Higgins, jóvenes deben migrar o subsistir en el comercio informal, aumentando el desempleo ilustrado en Chile.
El costo emocional del desempleo en nuestro país está desnudando las grietas del modelo laboral chileno. Pese a contar con una de las generaciones con mayor acceso a la educación superior en la historia, tener un título universitario o técnico ya no garantiza estabilidad económica, generando un creciente fenómeno de "desempleo ilustrado" que golpea la salud mental de miles de jóvenes y familias.
Las cifras oficiales reflejan un panorama complejo: la tasa nacional de desocupación se ubicó en 9,4%, escalando al 10,5% en mujeres y a un 15,8% al considerar el subempleo por tiempo parcial involuntario. Como advierte la OCDE, la cesantía prolongada no solo merma los ingresos, sino que destruye la autoestima y detona cuadros de angustia e indefensión.
El costo emocional del desempleo y la falsa meritocracia
Frente a esta crisis, especialistas en educación y salud mental cuestionan los discursos que reducen el bienestar a la autoayuda individual o al mindfulness. Ninguna técnica de relajación resuelve el pago del arriendo, la canasta básica o las deudas estudiantiles como el CAE. Cuando el mercado laboral precariza a profesionales calificados, el problema no es la falta de resiliencia personal, sino una falla estructural del sistema económico.
Desempleo ilustrado en Chile
En comunas como San Fernando, el impacto es aún más severo. La falta de industrias y desarrollo regional obliga a cientos de jóvenes egresados a migrar hacia la capital o a emplearse en el comercio informal y faenas de temporada desvinculadas de sus áreas de estudio.
Para Panga Noticias, el trabajo digno es la base del bienestar humano. Resulta urgente superar la promesa rota de la meritocracia neoliberal, exigiendo políticas públicas que democraticen la economía y aseguren empleos de calidad con remuneraciones justas para nuestra juventud.

