La reactivación de las protestas en los liceos históricos de Santiago vuelve a poner sobre la mesa una herida abierta: la falta de recursos y el deterioro de los establecimientos públicos. Mientras las autoridades se centran en el orden público, las demandas de fondo siguen sin respuesta.
Según los reportes de Emol, durante esta mañana se han registrado diversos incidentes y cortes de tránsito en los alrededores de los llamados "liceos emblemáticos" en la capital. Los estudiantes secundarios han vuelto a movilizarse, enfrentándose a la acción de Carabineros en un tenso escenario.
Demandas históricas, respuestas policiales
El petitorio de los centros de estudiantes sigue siendo un grito de auxilio por la educación pública. Los jóvenes acusan problemas graves de infraestructura (techos que se llueven, baños en mal estado y falta de insumos básicos para estudiar), además de una crisis en la salud mental de las comunidades escolares que no ha sido abordada por el Estado.
Frente a esto, la respuesta del Gobierno se ha enfocado casi exclusivamente en la agenda de seguridad y el control del orden público, criminalizando al movimiento estudiantil y dejando en un segundo plano la solución a la crisis de financiamiento que ahoga a los liceos públicos.
La violencia y los destrozos nunca serán el camino para construir soluciones, pero pretender apagar el descontento social únicamente con represión es un error histórico. Mientras el Estado no garantice condiciones dignas y equitativas para que todas las personas tengan la misma calidad educativa, la tensión en las aulas seguirá latente.

