El Gobierno confirmó el cierre de esta histórica iniciativa de apoyo al emprendimiento agrícola femenino. La medida, fuertemente criticada esta semana, afecta a miles de trabajadoras que son el motor económico en los sectores no urbanos de nuestra región.
Cerramos la semana este viernes 24 de julio analizando una noticia que, aunque se decidió en las oficinas ministeriales de Santiago, golpea directamente la economía y el tejido social de nuestro territorio.
A inicios de esta semana, un contundente análisis publicado en El Mostrador levantó una alerta que no podemos dejar pasar en nuestra zona: la administración del Presidente José Antonio Kast ha puesto fin al programa "Mujeres Rurales". Esta iniciativa histórica, que operaba como una red de apoyo técnico, de capacitación y financiamiento, era vital para que miles de mujeres campesinas y jefas de hogar pudieran desarrollar la pequeña agricultura y alcanzar la autonomía económica.
Una medida que choca con nuestra realidad regional
Para entender por qué este recorte presupuestario es tan crítico para San Fernando y toda la región de O'Higgins, solo hace falta mirar los números de nuestra composición territorial.
Según los datos oficiales de la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias (ODEPA), nuestra región tiene una actividad agraria innegable, de las 33 comunas que nos conforman, 16 son predominantemente rurales y 13 se clasifican como mixtas. En conjunto, estas zonas abarcan el 65% de todo nuestro territorio regional y, lo que es aún más importante, albergan a más de la mitad de nuestra gente, representando al 53% de la población total de O'Higgins.
El costo social del recorte y el esfuerzo invisible
Cuando se desmantela un programa del Estado enfocado en la mujer campesina, el impacto profundo va más allá de un simple ajuste fiscal. Hablamos de trabajadoras, agricultoras y artesanas de Colchagua, Cardenal Caro y Cachapoal que, de un día para otro, pierden las herramientas institucionales para competir, innovar y sostener a sus familias en un sistema que ya es complejo para quienes producen a pequeña escala.
El desarrollo regional no es real si no va de la mano con la equidad. Históricamente, las mujeres de nuestros sectores rurales han sostenido gran parte de la economía local con un esfuerzo que muchas veces es invisible para la institucionalidad. Eliminar estas redes de apoyo es retroceder en la búsqueda de la igualdad de oportunidades en la tierra que nos alimenta.

